Para estimar el CO2 de una flota, el dato que más pesa es la cantidad de combustible quemado, separada por tipo: litros de gasoil, litros de nafta, metros cúbicos de GNC, kWh si hay eléctricos. Las Directrices del IPCC de 2006 (documento internacional que usa el inventario argentino) calculan el CO2 del transporte terrestre multiplicando el combustible por un factor de emisión propio de cada combustible. Kilómetros, toneladas y entregas vienen después, para expresar el resultado por unidad de trabajo.

El inventario nacional de gases de efecto invernadero que publica el Ministerio de Ambiente sigue esas directrices y su refinamiento de 2019. Una empresa no está obligada a usar el mismo método, pero tomarlo como referencia te permite explicar de dónde sale cada número.

Qué datos de actividad reunir

DatoDe dónde salePara qué sirve
Litros o m³ por tipo de combustibleFacturas, resumen de tarjeta de flota, despacho de tanque propioBase del cálculo de CO2
Unidad que recibió cada cargaPlanilla de cargas, tarjeta asignada a la patenteSeparar por vehículo o por servicio
Kilómetros del períodoOdómetro al cargar, GPS o telemetríaIndicadores por kilómetro y control de coherencia
Toneladas o volumen transportadoRemito, ticket de balanza, Carta de PorteIndicadores por tonelada
Entregas o servicios completadosSistema de despacho, remitos firmadosIndicadores por entrega
Consumo de equipos auxiliaresHorómetro del equipo, tanque separadoSepararlo del desplazamiento
kWh de recargaMedidor del cargador, factura eléctricaUnidades eléctricas

La guía de gestión eficiente de la Secretaría de Energía pide registrar cada carga de combustible, la distancia recorrida entre cargas, la unidad, el chofer, el tipo de carga y la ruta. Con esa misma planilla se arma el cálculo de emisiones. El detalle de cada fila está en la planilla de control de combustible.

Combustible comprado no es combustible quemado

Las directrices del IPCC trabajan con combustible vendido porque, a escala de un país, equivale al quemado. En una flota esa equivalencia falla en algunos casos. Una carga a fin de mes que se consume el mes siguiente, un bidón para un generador o un tanque propio con existencias desplazan litros de un período o de un uso a otro. Conciliá compras con existencias antes de cerrar el período, como se explica en tanque de combustible propio.

Biocombustible en el gasoil y la nafta

La Ley 27.640 obliga a que el gasoil y la nafta que se venden en el país lleven un porcentaje de biodiésel y bioetanol, y faculta a la autoridad de aplicación a modificarlo. Las directrices del IPCC informan aparte el CO2 de origen biológico y no lo suman al total. Si vas a hacer esa separación, anotá qué porcentaje de mezcla regía en cada período y de qué norma sale. Si no la hacés, aclaralo en el informe.

Urea en motores diésel

Los camiones con reducción catalítica usan un aditivo a base de urea. El IPCC lo trata como una fuente aparte de CO2, calculada con la cantidad de aditivo consumido. Si la flota lo compra, guardá también esos litros.

Indicadores por tonelada

Litros por tonelada, o kg de CO2 por tonelada, sirve cuando el peso limita lo que lleva el camión: granos, áridos, líquidos a granel. Para la tonelada usá siempre la misma referencia, cargada en origen o recibida en destino. En granos, la Carta de Porte registra los kilos confirmados por el destino; la guía de ARCA muestra que el sistema marca la diferencia con los kilos originales.

Las toneladas por sí solas no alcanzan para comparar recorridos. Un viaje de 80 km y otro de 600 km con la misma carga dan litros por tonelada muy distintos aunque los dos camiones funcionen igual. Para comparar entre rutas usá litros por tonelada-kilómetro: litros ÷ (toneladas × kilómetros con carga).

Ejemplo ficticio con dos viajes del mismo camión:

ViajeLitrosToneladasKm con cargaL/tL/(t·km)
A90282003,210,016
B260286009,290,015

Por tonelada, el viaje B parece casi tres veces peor. Por tonelada-kilómetro, los dos son similares. Antes de sumar viajes en un promedio, separá:

  • recorridos con retorno vacío y con carga de vuelta;
  • ruta pavimentada y camino de tierra o ripio;
  • configuraciones de vehículo distintas;
  • viajes con espera larga con motor encendido o equipo de frío funcionando.

El mismo criterio para el costo está en costo por hora, por viaje o por tonelada.

Indicadores por entrega

En reparto urbano el divisor habitual es la entrega. El problema aparece cuando cambia el tamaño de los pedidos. Si un cliente pasa de un pedido semanal grande a tres pedidos chicos, el vehículo hace más paradas para mover la misma mercadería y las emisiones por entrega pueden bajar mientras las emisiones totales suben.

Ejemplo ficticio de una misma zona en dos meses:

MesLitrosEntregasBultosL/entregaL/100 bultos
Marzo1.2006009.0002,0013,3
Abril1.3208008.8001,6515,0

Por entrega, abril mejoró un 17,5 %. Por bulto, empeoró un 12,5 %, y el total de litros subió un 10 %. Los dos cálculos son correctos y responden preguntas distintas. Publicá al lado de cada indicador por entrega el tamaño medio del pedido (bultos, kilos o metros cúbicos por entrega) y el total del período. Sobre cómo cambia el costo con la densidad de entregas, ver costo por entrega y costo por kilómetro.

Qué dejar escrito junto al resultado

  • Período, unidades incluidas y unidades excluidas, con el motivo.
  • Litros o m³ por combustible, y cómo se resolvieron las cargas sin unidad asignada.
  • Factor de emisión usado para cada combustible, con la fuente, la edición y la fecha.
  • Si separaste el componente de biocombustible y con qué porcentaje.
  • Qué tonelada o qué entrega se usó como divisor.
  • Qué consumos de equipos auxiliares quedaron dentro o fuera.

Con eso, otra persona puede repetir la cuenta. Si cambiás de factor o de divisor, recalculá el período anterior con el criterio nuevo antes de comparar. Una baja en un indicador ambiental no prueba por sí sola una reducción de emisiones: revisá también el total de litros del período.