Para saber si la telemática bajó el consumo de una flota, compará los litros cada 100 km de un período anterior y uno posterior a la instalación, calculados de la misma forma: con los litros cargados y los kilómetros del odómetro. La guía de gestión eficiente de la Secretaría de Energía llama a ese primer período “línea de base” y mide el impacto de una medida como la resta entre el consumo de la línea de base y el consumo posterior. Su ejemplo: 40 L/100 km antes, 36 L/100 km después, 4 L/100 km de impacto.
La misma guía describe la telemática como un sistema que lee datos de la central electrónica del motor (consumo, velocidad, revoluciones, marchas) y arma un perfil de cada conductor. El sistema mide. El consumo baja si la empresa actúa con esos datos: corrige el ralentí, limita velocidades, cambia recorridos o capacita a los choferes. Por eso la comparación tiene que registrar también qué se hizo y cuándo.
La línea de base sale de los datos que ya tenías
Antes de la instalación, el sistema no existe, así que la línea de base no puede salir de su tablero. Usá la planilla de cargas: litros de cada carga, odómetro al cargar, unidad, chofer y recorrido. Calculá el L/100 km sumando litros y kilómetros de intervalos completos, como se explica en consumo de combustible en flotas, y no promediando el consumo de cada carga.
Para que la base sirva:
- tomá un período lo bastante largo para incluir el tipo de trabajo habitual de cada unidad;
- si el consumo cambia con la época del año (equipo de frío, cosecha, temporada alta), compará los mismos meses o dejá escrita la diferencia;
- anotá cuántos kilómetros quedaron fuera por cargas sin odómetro o tickets faltantes.
La instalación también cambia la medición
Después de la instalación aparecen dos fuentes nuevas: los kilómetros calculados por el GPS o leídos de la electrónica, y a veces un consumo informado por el motor. Si el período posterior usa esas fuentes y el anterior usaba odómetro y litros cargados, la diferencia puede venir del cambio de regla y no de un ahorro.
Mantené el cálculo principal con litros cargados y odómetro en los dos períodos. Usá los datos del sistema al lado, para conciliar. Si el GPS informa menos kilómetros que el tablero, el L/100 km calculado con GPS sube; si informa más, baja. La revisión de esa diferencia está en odómetro y GPS no coinciden.
También puede pasar que la captura mejore: con el sistema instalado se pierden menos intervalos y entran viajes que antes quedaban afuera. Informá la cobertura de datos de cada período para que se vea ese cambio.
Separá la herramienta de las acciones
Armá una lista con fecha de cada medida que se tomó con los datos del sistema y de cualquier otro cambio en la operación:
| Fecha | Cambio | Unidades |
|---|---|---|
| Instalación | Equipos activos y período de prueba | Por patente |
| Alertas | Aviso de ralentí o de exceso de velocidad configurado | Todas o un grupo |
| Recorridos | Rutas o zonas reasignadas | Por servicio |
| Capacitación | Curso de conducción eficiente | Por chofer |
| Mantenimiento | Servicios, neumáticos, reparaciones | Por patente |
| Flota | Altas, bajas o cambios de configuración | Por patente |
Con esa lista podés seguir indicadores intermedios además del consumo. Si la medida fue una alerta de ralentí, mirá las horas con motor encendido y vehículo detenido antes y después; el método está en cómo medir el ralentí. Si las horas de ralentí no bajaron, una baja del L/100 km necesita otra explicación.
Usá como referencia las unidades que se equipan después
Si la instalación se hace por etapas, las unidades que todavía no tienen el sistema muestran qué pasó con el consumo por causas comunes: precio, clima, rutas, tipo de carga. Elegí unidades con tareas parecidas.
Ejemplo ficticio con dos grupos de utilitarios en reparto. El grupo A recibió telemática en marzo; el grupo B la recibe en junio. Se comparan enero-febrero con abril-mayo:
| Grupo | Antes (L/100 km) | Después (L/100 km) | Cambio |
|---|---|---|---|
| A, con telemática | 14,0 | 13,3 | −0,7 |
| B, todavía sin telemática | 13,8 | 13,6 | −0,2 |
El grupo A bajó 0,7 L/100 km, pero el grupo B también bajó 0,2 sin el sistema. La diferencia entre los dos cambios es de 0,5 L/100 km. Si el grupo A recorrió 60.000 km en abril-mayo, el consumo evitado estimado es 0,5 × 60.000 ÷ 100 = 300 litros.
Esa cuenta describe lo observado en el ejemplo. Para atribuir los 300 litros a la telemática, los dos grupos tienen que haber seguido trayectorias parecidas antes de marzo y no haber recibido cambios distintos en el período, como vehículos nuevos o rutas reasignadas solo en uno. Los límites de este tipo de comparación están desarrollados en cómo evaluar una capacitación en conducción eficiente.
Pasar de litros a pesos
Calculá el ahorro en litros primero y después multiplicalo por un precio que dejes escrito: el del período, el de la factura o uno fijo para comparar meses. Si mezclás un aumento de precio con una baja de consumo, el gasto total puede subir aunque el consumo haya bajado. El método para separar los dos efectos está en precio y consumo de combustible.
Si el proveedor del sistema informa un “ahorro”, pedile cómo lo calcula: qué línea de base usa, qué kilómetros, qué precio y si incluye unidades que cambiaron de tarea. Ese número es una estimación del proveedor y no reemplaza tu comparación con litros cargados.
Qué dejar escrito junto al resultado
- Unidades incluidas y excluidas, con el motivo.
- Períodos comparados y fecha de instalación de cada equipo.
- Litros, kilómetros y cobertura de datos de cada período.
- Fuente de los kilómetros y de los litros en cada período.
- Lista de medidas y cambios operativos con fecha.
- Grupo de referencia usado, si hubo.
- Precio aplicado para pasar a pesos.
Los datos de ubicación y conducción identifican a los choferes. Antes de usarlos para evaluar o sancionar a una persona, revisá las reglas de GPS en flotas y privacidad de los conductores.