El seguro de una flota de pasajeros depende de la modalidad real del servicio. Antes de aceptar una póliza o liberar una unidad, la empresa debe comprobar cómo está clasificada la operación y qué condiciones obligatorias corresponden a esa categoría.

La gestión de flotas puede vincular clasificación, inscripción, póliza, unidades y vigencia. Ese legajo permite detectar un desajuste antes del despacho, sin atribuir al seguro efectos que no tiene.

Alcance de esta guía

La Resolución SSN 300/2026 ajustó las condiciones del seguro obligatorio de responsabilidad civil para determinados vehículos de pasajeros de categorías M2 y M3. Alcanza los servicios interjurisdiccionales, los servicios de oferta libre y otros servicios incluidos por el nuevo encuadre que dejaron de clasificarse como servicio público.

La resolución rige desde el 15 de julio de 2026. Para las renovaciones comprendidas desde su publicación, las entidades no pueden continuar usando las condiciones anteriores en lugar de las condiciones uniformes obligatorias vigentes.

Este artículo se limita a esas modalidades y al texto vigente citado. No describe el seguro de taxis, remises, vehículos particulares, transporte escolar, turismo u otras operaciones salvo que su encuadre concreto las coloque dentro del régimen. Tampoco publica sumas aseguradas, porque el límite debe consultarse en el Registro de Cláusulas y Condiciones Contractuales de la Superintendencia de Seguros de la Nación y en la póliza vigente.

Clasificar el servicio antes de revisar la póliza

La denominación comercial no decide la categoría jurídica. Un contrato puede llamarse traslado corporativo, charter o servicio especial y aun así requerir un análisis según origen, destino, modo de contratación, vehículo y habilitación.

El marco incluye el Decreto 830/2024, el Decreto 883/2024 y la Resolución 57/2024 actualizada. La empresa debería conservar qué norma y qué registro sostienen la clasificación adoptada.

La guía sobre Registro Nacional de Transporte de Pasajeros desarrolla el legajo de inscripción. El comprobante registral ayuda a definir el servicio, pero el equipo también debe verificar que la operación concreta coincide con lo declarado.

La ficha de clasificación puede incluir:

  • operador y número de registro;
  • modalidad autorizada;
  • origen, destino y ámbito territorial;
  • forma de contratación;
  • categorías de vehículos utilizadas;
  • norma y documento que respaldan el encuadre;
  • responsable y fecha de revisión.

Si una misma empresa presta más de una modalidad, cada servicio necesita su propia clasificación. No conviene aplicar por defecto la póliza de una línea regular a una operación de oferta libre ni hacer el recorrido inverso.

Verificar las condiciones contractuales obligatorias

La Resolución SSN 300/2026 exige usar las condiciones generales uniformes obligatorias que correspondan dentro del registro oficial para los servicios alcanzados. El control no debería limitarse al nombre del producto que figura en la carátula.

Antes de aceptar una emisión o renovación, administración compara:

  • asegurado y operador registrado;
  • modalidad declarada;
  • condiciones generales incorporadas;
  • endosos y condiciones particulares;
  • listado de unidades cubiertas;
  • categoría y uso de cada vehículo;
  • fecha y hora de inicio y fin de vigencia;
  • límite vigente informado en la documentación contractual.

La guía general sobre seguro automotor para flotas explica cómo conciliar póliza, unidades y endosos. En transporte de pasajeros se agrega la verificación del régimen obligatorio correspondiente a la modalidad.

El límite de cobertura puede cambiar. Operaciones no debería copiar un importe desde una nota interna, una póliza vencida o una página sin fecha. Debe conservar la consulta vigente y la póliza emitida para el período real.

Controlar cada unidad

Una póliza correcta en términos generales puede tener una unidad ausente, un dominio mal cargado o un uso distinto. El despacho necesita comparar la unidad asignada con el listado vigente y con la categoría vehicular declarada.

El control por unidad puede guardar dominio, chasis cuando corresponda, categoría M2 o M3, modalidad, póliza, endoso, vigencia y estado. Cualquier alta, baja o reemplazo temporal debe reflejarse en la documentación emitida por la aseguradora antes de prestar el servicio.

Un comprobante de solicitud no equivale necesariamente a una cobertura emitida. La empresa debe verificar el documento que corresponda según la póliza y el proceso acordado con su aseguradora o productor.

Renovaciones y cambios operativos

La renovación requiere volver a comprobar modalidad, condiciones y unidades. No alcanza con que el número de póliza continúe o que el pago haya sido registrado.

También corresponde revisar el seguro cuando cambia el tipo de servicio, el territorio, la forma de contratación, la categoría del vehículo o el operador responsable. La persona que aprueba el cambio debe informar a seguros antes de asignar la unidad.

La lista de documentos de la flota antes del despacho puede incorporar este control como bloqueo. Si la clasificación, la póliza o el endoso no coinciden, la unidad no se libera para esa operación hasta obtener una definición documentada.

Qué prueba el legajo y qué no

El expediente debería reunir clasificación del servicio, registro, póliza, condiciones, endosos, unidades, renovaciones y consultas al registro de cláusulas. Ese conjunto permite demostrar qué se verificó antes del viaje.

No prueba que la empresa estaba habilitada para cualquier modalidad ni garantiza cobertura frente a todo reclamo. La aseguradora analiza el hecho y el contrato aplicable. Por eso, ante un siniestro, la flota conserva la documentación original, comunica el evento según la póliza y evita conclusiones internas sobre cobertura.

La revisión periódica debe concentrarse en cambios reales: modalidad, unidad, vigencia, condiciones y límites. Cuando aparece una diferencia, el equipo bloquea el despacho afectado y conserva la corrección emitida por la entidad correspondiente.