No empieces una reparación que pueda borrar la causa o la magnitud del daño antes de avisar a la aseguradora y darle la posibilidad de inspeccionar. Si necesitás intervenir para evitar un daño mayor, proteger a las personas o cumplir una instrucción de la autoridad, hacelo en la medida necesaria y documentá el estado anterior, el motivo y el trabajo realizado.

La respuesta depende de la urgencia y de las condiciones de la póliza. Esperar sin proteger el vehículo también puede agravar el daño, de modo que conviene actuar con registro y pedir instrucciones por escrito.

Denunciá el siniestro antes de organizar la reparación

El artículo 46 de la Ley 17.418 de Seguros establece que el tomador o derechohabiente debe comunicar el siniestro dentro de los tres días de conocerlo. La compañía puede pedir información necesaria para verificar el hecho y la extensión de su prestación, además de prueba documental razonable.

No esperes el presupuesto definitivo para denunciar. Informá fecha, lugar, dominio, daños visibles y dónde quedó el vehículo. Pedí un número de siniestro y consultá qué inspección hará la compañía, en qué lugar y si autoriza alguna medida previa.

Guardá el acuse. Si el aviso fue telefónico, pedí una constancia escrita o enviá un mensaje al canal formal que registre lo comunicado. La fecha importa tanto como el contenido.

Preservar el daño no significa abandonar el auto

El artículo 72 obliga al asegurado a tomar, dentro de sus posibilidades, medidas para evitar o disminuir el daño y a seguir instrucciones razonables de la aseguradora. El artículo 77, a su vez, impide introducir sin consentimiento cambios que dificulten determinar la causa o el daño, salvo que sean necesarios para disminuirlo o respondan al interés público.

Las dos reglas se aplican juntas. Podés tener que proteger el vehículo de una exposición que empeore su estado, retirarlo de un lugar peligroso o cumplir una orden de remoción. Esa intervención debe limitarse a lo necesario. Desarmar, reemplazar piezas o descartar componentes antes de la inspección puede hacer más difícil reconstruir qué ocurrió.

Antes de mover o modificar algo, registrá cuando sea seguro:

  • vista general del vehículo y del lugar;
  • daños desde distintos ángulos;
  • posición y estado de las piezas afectadas;
  • tablero y alertas visibles;
  • fecha, hora y ubicación;
  • intervención de autoridad, grúa o taller;
  • motivo concreto de cualquier medida urgente.

Conservá los archivos originales. Un collage o una imagen reenviada muchas veces pierde datos y puede ocultar detalles que después resulten necesarios.

Qué pedirle a la aseguradora

Solicitá una instrucción concreta: si enviará un inspector, si acepta fotos o una revisión remota, dónde debe quedar la unidad y qué trabajos autoriza antes de la valuación. Anotá el nombre o número de gestión de quien respondió.

La autorización de cobertura y la autorización de reparación cumplen funciones distintas. Que la compañía registre el siniestro no significa que haya aprobado un taller, un presupuesto o el reemplazo de todas las piezas. Pedí que identifique el alcance de cada decisión.

Si la póliza tiene franquicia, revisá cuánto queda a tu cargo y a qué daños se aplica. La guía sobre franquicia del seguro del auto explica por qué el nombre comercial de la cobertura no alcanza para calcularla.

Qué ocurre si la compañía demora la inspección

El artículo 77 contiene un límite para el asegurador: solo puede invocar la prohibición de alterar las cosas dañadas cuando actúa sin demoras para determinar la causa y valuar el daño. Esa frase no habilita a reparar automáticamente después de una cantidad fija de días. La ley no establece allí un reloj universal que reemplace la comunicación con la compañía.

Reiterá el pedido por escrito y detallá dónde está el auto, desde cuándo está disponible y qué riesgo concreto genera la espera. Si necesitás trasladarlo o protegerlo, avisá qué medida proponés y pedí respuesta. Conservá presupuestos de guarda, remolque y cualquier gasto vinculado.

La guía sobre plazos cuando la aseguradora no responde explica por separado el plazo para pronunciarse sobre el derecho del asegurado. La inspección, la aceptación de cobertura y la liquidación no deben tratarse como una sola etapa.

Gastos para evitar un daño mayor

El artículo 73 dispone el reembolso de los gastos de salvamento que no sean manifiestamente desacertados, bajo las reglas legales. Cuando el asegurador da instrucciones, la norma también regula su pago y el anticipo de fondos.

No presentes cualquier reparación como gasto de salvamento. Tiene que existir una relación entre la medida y la necesidad de evitar o reducir el daño. Guardá factura o comprobante, detalle del trabajo, fotografías y la instrucción recibida. Si actuaste sin poder esperar, documentá qué riesgo había y por qué la medida no admitía demora.

Ese registro tampoco garantiza que la compañía acepte todos los importes. La cobertura, el carácter razonable de la intervención y la póliza seguirán siendo parte del análisis.

Cuando interviene un taller

Entregá al taller una orden limitada a lo autorizado. Pedile que identifique el dominio, los trabajos realizados, las piezas cambiadas y cualquier tarea pendiente. No permitas que descarte componentes relevantes hasta que la aseguradora confirme que la verificación terminó, salvo una razón de seguridad o una instrucción documentada.

El comprobante de reparación del taller sirve para dejar constancia de qué se hizo y qué quedó sin terminar. Ese registro no reemplaza la autorización del seguro ni define por sí solo qué gasto está cubierto.

Si retirás el auto antes del final de obra, pedí que el taller lo consigne. Fotografialo al recibirlo y verificá que el comprobante describa las piezas entregadas y las reparaciones pendientes.

Si reclamás como tercero damnificado

Cuando reclamás ante la aseguradora de quien te chocó, no sos parte de esa póliza. La Ley de Seguros no fija para el tercero el mismo procedimiento contractual que para el asegurado. Aun así, reparar antes de que la compañía pueda revisar el daño puede debilitar la prueba del reclamo.

Avisá al seguro propio si corresponde, presentá el reclamo a la compañía del responsable y consultá por la inspección antes de intervenir. La guía sobre reclamo de tercero damnificado desarrolla esa vía y sus diferencias.

Si una reparación urgente no puede esperar, registrá el estado previo, conservá las piezas cuando sea razonable y guardá la factura detallada. La prueba debe permitir comparar el vehículo antes y después del trabajo.